Calma sintió cuando el agua fría tocó su rostro. Fue como beberla. Fue como resolver todo en aquella noche mareada.
Así habían sido las últimas noches del mes: mareadas. Todo había sido una voltereta nauseabunda en las tacitas de Chapultepec. Todo había dado vueltas veloces. Todo había salido mal. Todo había sido como tenía que ser
Venía de una de esas reuniones en las que no se gana. Fue porque tenía que ir, pero sabía que iba a ser la perdedora de la noche.
Así fue. Terminó la reunión y no hubo invitaciones.
Pidió su taxi como quien pide una hamburgusa en Burger King. Se fue a su casa como quien se come un taco en la calle. Fue una dama.
Y llegó a lavarse la cara y hablar de sus nostalgias, de sus batallas ganadas.
Hoy no cogí, dijo con desdén, y se lavó la cara, para lavar con ella todas las inmundicias y los pecados que había cometido por mera responsabilidad histórica.
2 comentarios:
Amo tu blog, desde el título hasta esa manera precisa y curiosa en la que nombras tus posts y me ha dado una emoción enorme leer tus dos últimos posts. Ojalá esa tendencia siga y siga y siga....
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