Regularmente, la mayor parte del tiempo, siempre que es necesario y sin concesiones, me siento fea y boba. No voy a discutir el asunto con usted, coquetísimo lector, así que guárdese en la fantasía cualquier comentario al respecto.
Pero hoy, con todo y mi 1.58 de estatura, mis lánguidos 43 kilos, mi lacio reseco y mi bigotito incipiente me siento bien (pinche) superior, por lo menos a una estúpida vecinita que pide desgañitada, desde su ventana en el tercer piso, ser embarzada por algún baboso de esos que piensa que con condón no se siente nada. Ay, mis prejuicios.
A ella, capullito de la Granjas y la Ramos Millán, florecita de olor especial y sonrisa ingenua, mujercita en cierne en busca de novio con
Cabrío barato (de faros con estrobo y bocinotas), en el que le dé vueltas por la colonia, le parece natural ponernos como despertador un selecto repertorio de Kumbia Kings, Alejandro Fernández, RBD y otras chucherías. Así, bien altote, porque a todos nos encanta despertar con Kumbia Kings, Alejandro Fernández, RBD y otras chucherías.
Yo me pregunto, ¿a qué hora mi vecinita de 16 ó 17 años se encuentra con su destino y se embaraza y se casa y se larga a poner musicota a las 6 de la mañana a la casa de la mamá del baboso que no siente nada con condón? Ay, mis prejuicios.
Y yo como ya tengo 47 años, las nalgas flácidas, las chichis caídas y las piernas varicosas, subí a decirle que le bajara, por favor, que no puedo dormir, que ya no importa porque igual ya me voy al trabajo -AL TRABAJO-, que no lo vuelva a hacer porque los vecinos ya se han quejado, pero que yo, chavita como ella, se lo digo en buena onda -EN BUENA HONDA-.
No tengo un remate decente para este post indecente, sólo un "hija de la chingada". Por cierto, me encontré a su mamá en las escaleras. Pobrecita, el tinte rojo no le va.
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Hay un post abajo. Lo escribí al chingadazo, como éste. Igual coméntele; se siente solito.