jueves, abril 27, 2006

Descontexto

Ajeno.

Fernando del Paso en Palinuro de México


En fin, dirán también, quizás, que tu vida fue una obsesión constante con la muerte y con las palabras, con el sexo, con la cultura, con la fama. Con la muerte, porque en realidad le tenías miedo no tanto a ella como a la vida. Con las palabras, no tanto porque no pudieras decir con ellas lo que deseabas, sino porque ellas decían de ti lo que no querías decir. Con el sexo, porque en el fondo lo despreciabas. Con la cultura, porque la falta de confianza en tu imaginación te obligó a tratar de suplirla acumulando conocimientos y datos eruditos. Con la fama, porque te odiabas a ti mismo y necesitabas del aprecio de los demás. Y por eso (dirán) fracasó siempre con más ruido del estrictamente necesario. Quiso ser Dédalo (dirán) y se despeñó, como Ícaro, en el abismo de su infancia. Y en fin (dirán), fue un pobre diablo enfermizo, un títere con sangre de jarabe que se pasó la vida, tu vida, de los homeópatas a los proctólogos a los fisioterapeutas a los psiquiatras y que no tuvo nunca -no tuviste- ni dinero ni amor, pero a cambio de ello tuviste muchas deudas y pocos amigos, jamás fuiste al cine a ver ... o el ..., y por lo tanto, jodido y pobre, sin escuderos triunfales que te ofrecieran un puente de plata o una cuenta en el banco, te pasaste la vida, tu vida, chupando los alambres del telégrafo.

11 comentarios:

Andrómeda dijo...

Sí, Palinuro, sí! Yo no recuerdo dónde viene eso, pero siempre es la pura buena onda citar a Palinuro. Sí, Niche. Sí, Palinuro. Es que es como la vida misma. Qué emoción.

Fosfocito dijo...

Palinuro, còmo no.

Llevo como un año leyendo Palinuro, es altamente adictivo y ademàs intoxica, marea, aturde y apendeja.
En mi trabajo he tenido que conseguirme una libreta y anotar todos los pendientes por que si no los olvido y me quedo laargas horas leyendo mi Palinuro, todos los excesos caben en Palinuro.

Plaqueta dijo...

*sollozo*

Todos somos Palinuro.

Esperanto2 dijo...

No sé de donde, pero te conozco (recurso fácil y resobado pero no por ello menos efectivo). En fin. Saludos y ¡Felicidades! por tu blog.

María dijo...

Este descontexto me recordó inevitablemente el que vivió un querido amigo mío que 'en realidad le tenía miedo no tanto a la muerte como a la vida'. Y si, todos estamos ahí de una u otra forma... es difícil... por decir lo menos. Saludos.

Indigente Iletrado dijo...

Mi lectura está enturbiada por las caguas que me vende doña Mary (que no le importa expender en domingo) así que de tooooooodo lo que me gustó, que me hizo pensar el texto, solo -más mejor y más prudente- solo mando saludos.

Bonito.

Mafaldinha dijo...

creo que yo chuparé los alambres del telégafo...

Mr. Mojo Risin dijo...

¿Alguien sabe donde puedo conseguirlo(Palinuro),en la red?...PORFAVOR! ! !

Malakatonche dijo...

Tiene sus tropezones conceptuales: se puede tener dinero y amor, y aun así ser un palurdo. El cine es entretenimiento, ver o no ver determinada cosa no subsana la falta de gracia ni la de imaginación: yo creo que la metáfora ajusta mejor con personajes mamertos como el caso Mozart-Salieri, porque Ícaro es la metáfora de la juventud que se precipita a la gloria con recursos al vapor sacados de las conjeturas/ensayos/labor de los antecesores (Dédalo).

La cultura te puede ayudar, hay tanta gente con la gracia de un molusco y de sus datos duros viven decorosamente y con cierta aceptación.

Y si de tropezones hablamos, yo tengo los mios: no concibo el odio al sexo.

Sólo el remate de los cables suena bonito, a mi me gustaría vivir chupando los cables de la red LAN.

Blerg.

Plaqueta dijo...

Úrgenos una reunión YA YA YA. Tú eres la ocupada, nomás di cuándo.

Love doctor dijo...

Nada de lloriqueos, a chupar cables!!!